El boom de las ferias y festivales

Cada vez hay más propuestas para toda la familia que combinan stands de ventas de productos varios, espectáculos culturales, espacios para chicos y buena gastronomía. ¿En qué consisten estas propuestas y cómo se organizan? ¿Cómo se monetizan? ¿Negocio en sí mismo o una unidad más de un negocio más integral?
En tiempos líquidos, donde la gente cada vez más vive vidas virtuales y se relaciona de manera virtual, ciertos espacios empiezan a adquirir más relevancia. Espacios donde la gente se puede juntar, compartir una actividad cultural, recrearse y, ya que estamos, comer. No se trata de una oposición al mundo virtual. De hecho, la mayoría de estas propuestas se comunican vía Internet: portales, redes sociales, mailing… las nuevas tecnologías permiten llevar las propuestas al nicho selectamente buscado.

Se trata de ferias y festivales que plantean propuestas mucho más chicas en volumen, con menor duración en el tiempo, pero más constantes (un fin de semana al mes, por ejemplo), en lugares públicos o semipúblicos y con la gastronomía como un eje fundamental, sino el principal.

La vuelta de las ferias y la fortaleza de FISA

Hasta principio de la década de 1990, era muy común que la gente comprara sus productos en ferias barriales. Hoy, el concepto de comprar alimentos y demás productos en ferias está volviendo en una versión más sofisticada.

La CCIS, desde hace muchos años, organiza la FISA…una feria que reúne a comerciantes, industriales, el parque industrial y el puerto. Es un ámbito ideal para darse a conocer dentro de un espacio en el que el entretenimiento y los espectáculos son los vehículos para potenciar una buena imagen de empresa. 

Fuente: CAME

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